Abogados especialistas en Derecho de Familia.

Sabemos la importancia que los problemas de familia tienen para las personas, por lo que damos una asesoría cercana, certera, basada en sólidos conocimientos jurídicos y en la experiencia de años de litigación y de cientos de clientes satisfechos.

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DIVORCIO DE COMÚN ACUERDO

 

Puedes optar a este tipo de divorcio cuando ambos cónyuges estén de acuerdo. Este acuerdo debe incluir el régimen de relación directa y regular y cuidado personal de los hijos.

 

   Debes además haber permanecido separado por a lo menos un año, sin haber reanudado la vida en común. Se advierte, eso sí, una diferencia en los medios probatorios dependiendo de si la fecha de celebración del matrimonio fue anterior o posterior a la reforma legal del año 2004.

DIVORCIO UNILATERAL POR CESE EFECTIVO DE LA CONVIVENCIA

 

Este divorcio se inicia por demanda de uno solo de los cónyuges, por lo que no requiere de acuerdo del otro. Lo único que hay que probar es que los cónyuges se han mantenido separados de hecho, sin reanudar la vida en común, por los últimos tres años. Se advierte la misma dificultad probatoria del divorcio de común acuerdo.

Para optar por este tipo de divorcio el cónyuge que lo pretende  debe tener al día su situación de pensión alimenticia,  de lo contrario se denegará el divorcio.

DIVORCIO POR CULPA

 

Este tipo de divorcio requiere que el cónyuge demandante pruebe que el otro ha incurrido en una infracción grave a los derechos y deberes que implica el matrimonio, ya sea en contra del demandado o en contra de los hijos comunes. Ejemplos de estas infracciones son los casos de infidelidad o de violencia intrafamiliar. 

CUIDADO PERSONAL DE LOS HIJOS

 

Este punto podría resumirse en la cuestión de qué padre será finalmente el responsable de los hijos, sin importar si están o no casados.

 

Esto sin perjuicio del derecho del otro padre a solicitar que se determine a su favor el derecho a mantener con sus hijos un régimen de relación directa y regular (régimen de visitas).

 

Existe la posibilidad de negociar este punto consagrando la solución en una escritura pública que deberá, de todas formas, ser aprobada por un juez de familia, pero sin forma de juicio. Al respecto cabe señalar que en el derecho de familia existe lo que se llama “cosa juzgada sustancial provisional” que quiere decir que a pesar de que exista un acuerdo sobre ciertas materias, como el cuidado personal, las partes pueden solicitar al tribunal que modifique lo acordado, o lo resuelto en un juicio anterior, si es que se alega un cambio en las circunstancias, como por ejemplo, que el padre que detenta el cuidado personal ponga en un grave riesgo al menor, o sea negligente en su cuidado.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

 

La violencia intrafamiliar puede consistir en:

1. Violencia psicológica: malos tratos en general, ya sea descalificaciones o insultos.

2. Violencia económica: como ejemplos podemos señalar el caso en que arbitrariamente se expulsa a un familiar de la casa, o cuando un cónyuge controla los ingresos del otro.

3. Violencia sexual: se protege incluso a los cónyuges de las agresiones de su pareja, pues el hecho de haber contraído matrimonio no implica el deber de ceder en el derecho a la indemnidad sexual.

4. Violencia física: este es el tipo de violencia más evidente y deberá ser conocido por los juzgados de garantía.

 

En estos procedimientos se da mucha más libertad al juez de familia. Este proceso puede iniciarse por simple denuncia ante carabineros, quienes redactarán la denuncia con los hechos que señale el denunciante. Por estas razones (que constituyen una crítica en términos muy simples) recomendamos encarecidamente contar con la asesoría de un abogado, evitando posibles arbitrariedades o negligencias de jueces o carabineros.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN A MENORES

 

Nuestra legislación establece un procedimiento especial para brindar rápida protección a los niños, niñas y adolescentes en caso de ver vulnerados sus derechos.

 

Este es un procedimiento muy poco regulado, que da mucha libertad a los jueces de familia y que al igual que en el procedimiento por violencia intrafamiliar permite a las personas comparecer sin el patrocinio de un abogado. Estos elementos se traducen muchas veces en arbitrariedades, toda vez que el juez del caso no se encuentra bajo el control de un abogado.

 

EL DERECHO DE ALIMENTOS

 

El derecho de alimentos consiste en la obligación de otorgar medios de subsistencia para ciertas personas, el que tiene dos facetas: por un lado es un derecho de ciertas personas a recibir ayuda de quien está obligado a otorgársela; y, por otro lado, es la obligación de ciertas personas a socorrer económicamente a quien la ley le ordene.

Así, podemos diferenciar tres grandes situaciones (sin perjuicios de otras más específicas, como el derecho de pedir alimentos a los abuelos o a los hermanos):

I. LA OBLIGACIÓN DE LOS PADRES DE DAR ALIMENTOS A SUS HIJOS (Y EL DERECHO DE ÉSTOS A RECIBIRLOS)

La ley señala que ambos padres deberán aportar a la mantención (comida, vestuario, educación, vivienda, etc) de sus hijos comunes en proporción a sus facultades. Esto implica que ningún padre puede dejar de aportar con lo que corresponda, en relación a las necesidades de sus hijos y en proporción a sus ingresos; y también implica que hay que llegar a un monto justo, protegiendo también los derechos del alimentante.

En la práctica esto se traduce en sacar la cuenta de las necesidades del o los alimentarios (los hijos); llegar a un monto; y este monto dividirlo entre los padres en proporción a los ingresos que cada uno reciba. Por ejemplo: si el padre gana un millón; la madre gana quinientos mil; y el hijo gasta trescientos mil, el padre deberá pagar una pensión de doscientos mil (el doble que la madre, pues su sueldo es el doble).

II. LA OBLIGACIÓN DE LOS CÓNYUGES DE DARSE ALIMENTOS MUTUAMENTE.

Esta obligación forma parte de los derechos y deberes propios del matrimonio, por lo que una pareja que no ha contraído este vínculo no puede pedirse solicitarse alimentos. Esta faceta del deber de socorro entre cónyuges se traduce en que el cónyuge que no tiene bienes o ingresos suficientes para mantenerse, puede pedir a su cónyuge que le apo

III. EL DERECHO DE LOS PADRES DE RECIBIR ALIMENTOS DE SUS HIJOS.

Esta norma está pensada para los casos en que los padres, llegados a una avanzada edad o a un estado de salud comprometido, necesiten de la ayuda del prójimo, siendo los más próximos -precisamente- sus hijos, quienes tienen la obligación de proporcionar los medios de subsistencia a quienes los ayudaron cuando niños.

 
 
 

Alfredo Barros Errázuriz 1953, oficina 1003

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